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domingo, 13 de junio de 2010

Un cajón de cuentos (X): El Cazador cazado de Wilkie Collins

Wilkie Collins es un autor apasionante que parece estar reviviendo en los últimos años a tenor de la continua publicación de obras suyas. Parece que sus grandes novelones decimonónicos han vuelto a encontrar a un público decidido a dejarse envolver por sus tramas, algo que ya lo había convertido en un popular escritor de finales del XIX. Hasta el momento su nombre sólo parecía haber sobrevivido gracias a esas dos obras maestras del suspense: La dama de blanco y La piedra lunar, pero ahora quien haya tenido la oportunidad de dejarse atrapar por sus palabras, tiene a su disposición una gran cantidad de novelas y relatos; aunque debo advertir que la adicción a Wilkie Collins es seriamente peligrosa.
En una época donde parece que han vuelto las novelas de gran bulto, es decir, aquellas que acumulan páginas pero no calidad, la presencia de un auténtico narrador como Collins se agradece y es que, como decía su gran admirador T.S. Eliot: "Las novelas más grandes tienen en sí algo que garantizará su lectura, por lo menos por un pequeño número de personas, aun cuando la novela, como forma literaria, dejara de cultivarse. No se pretende que las novelas de Wilkie Collins tengan esta permanencia. Sólo son interesantes si nos gusta leer novelas. Pero todavía se escriben novelas y no hay ningún novelista contemporáneo que no pueda aprender algo de Collins en el arte de interesar y emocionar al lector".
Y es que la cualidad que siempre se ha resaltado más de Collins es su capacidad para mantener la intriga de una historia, pero además es evidente para quien se haya acercado a alguna de sus grandes obras, que Collins también fue un gran creador de personajes, generados por medio de la acumulación de detalles, personajes de gran realismo implicados muchas veces en tramas inverosímiles. También es de justicia reconocerle la magistral habilidad para urdir y mantener sus tramas durante centenares de páginas y el sentido único del misterio y el drama que tanto influirían en el último Dickens; pues cuando se habla de Collins, hay que referirse indisociablemente a Dickens, ya que fue éste quien le hizo evolucionar como novelista, incluso llego a compartir alguna obra con él. Su relación se inició en 1851 y perduró con altibajos hasta la muerte del gran maestro en 1870. Dickens le hizo participar en los semanarios que dirigía y Collins escribió por entregas sus grandes novelas, una manera idónea de desarrollar sus tramas pues cada capítulo entregado dejaba en suspense una resolución que llegaba en el siguiente -una forma de trabajo que se percibe en una lectura actual de sus obras-. A todo ello se une su brillante técnica de ir dando voz a varios personajes a través de diarios, cartas o informes.
Pero lo más sorprendente es que su dominio de la trama en las novelas de misterio melodramático es aplicable a sus relatos de carácter más macabro y sobrenatural. El cazador cazado es una historia corta que descubrí hace años en una antología de relatos policíacos de Borges y Bioy Casares y que he redescubierto en su original ubicación, es decir, como relato perteneciente al libro La reina de corazones, una especie de Decamerón decimonónico donde tres ancianos se dedican a contar una serie de historias para evitar que la agradable visita de una joven se ausente; este hilo conductor hace que desfilen diez narraciones de variado tipo y estilo por la novela. De ellas, algunas memorables, elijo El cazador cazado por ser pura diversión aderezada con trama detectivesca, donde Collins utiliza la misma técnica que en sus obras más conseguidas; es decir, nos transmite las sensaciones e informaciones de la historia a partir de cartas con informes policiales. En ellas descubriremos a un personaje patético paseando su miseria y estupidez ante los ojos del lector, pero todo contado con gran sentido del humor y amenidad. Aunque el relato es de tono humorístico, da la sensación de que el incompetente personaje está más presente en nuestras vidas de lo que podíamos imaginar y la historia es un verdadero adelanto de las maravillosas creaciones que muchos afortunados todavía tienen la oportunidad de descubrir.